Qué hacer

Caminar por senderos improvisados y calles sin marcar, contemplando árboles nativos y pinos inmensos e ir descubriendo las casas, una a una, escondidas y dispersas.

Disfrutar del silencio, la lectura, el canto de los pájaros, el perfume de romeros y lavandas.

Ser testigos del Sol naciente en el mar infinito, del milagro de la Luna llena creciendo sobre el agua.

Bañarse en el mar. Y cuando lo permite, practicar surf, kitesurf, kayak o paddle surf.

Correr entre caminos agrestes. Pasear a caballo.

Cocinar sin tiempo y por placer pequeños banquetes, combinando los frutos del mar y de la tierra.